El 6 de mayo se celebra el Día sin dietas, “Not Diet Day” o INDD
originariamente, como un llamamiento a aceptar el propio cuerpo y alertar de
los peligros de algunos regímenes dietéticos exagerados.En Nalanda queremos
aportar nuestro granito de arena a esta causa porque la promoción de hábitos
saludables es uno de nuestros mantras: una buena alimentación es primordial
para nuestro bienestar físico y emocional, lo que repercutirá positivamente en nuestra
vida personal y profesional.
Nuestro objetivo para comenzar una dieta suele ser perder peso, pero
podemos ir más allá: si aprendemos a comer y a mantener unos hábitos
alimenticios saludables, perderemos peso y sabremos regularlo;pero además, nos
sentiremos mucho mejor en todos los ámbitos de nuestra vida.
Clave: planifica los alimentos que tomarás cada día
Organizar el menú diario en casa es la opción más recomendable, pero
muchas veces no es fácil hacerlo si tenemos que comer fuera del hogar. No es un
obstáculo insalvable: comiendo de tupper
o en restaurantes también se pueden mantener hábitos de alimentación saludables.
La clave está en cumplir el famoso hábito del “número 5”; las tan repetidas pero todavía poco
interiorizadas cinco comidas al día. Es necesario dosificar y distribuir la
ingesta de alimentos a lo largo del día. Si no desayunas ni almuerzas, lo más
probable es que llegues a la hora de la comida con un roto en el estómago y te darán
ganas de comerte hasta el mantel.
Lo ideal es que nuestra ingesta diaria de alimentos se reparta entre
desayuno (solo un café no se considera como tal), fruta o tentempié a media
mañana, comida, merienda y cena. Así, educamos a nuestro estómago para que
trabaje en su justa medida y evitamos que el organismo almacene calorías en
periodos en los que no le proporcionemos alimentos.
Para ello, una buenaplanificación
es vital, aunque no solemos darle la importancia que merece. Pensando
con un poco de antelación qué productos necesitarás para cada ingesta, irás adquiriendo
poco a poco unos hábitos que serán fáciles de incorporar en tus rutinas: compra
los alimentos que necesitarás para tomar a media mañana y para la merienda
(fruta, yogures, alguna verdura cruda; siempre intentando apostar por la opción
real food o alimentos no
ultraprocesados), y llévalos contigo como un elemento más de
tu atuendo o equipaje diario.
Comidas de empresa: nutrición y acto social
Aunque todavía queda tiempo para que volvamos a las comidas fuera de casa
o a las reuniones de negocios en las que comer se convierte un acto social,
conviene recordar algunos consejos para tenerlos en cuenta cuando dejemos esta
época de confinamiento.
Siempre debemos tener claro nuestro objetivo y no vernos condicionados
por lo que puedan pensar el resto de comensales: “como lo que yo decido, lo que
me hace bien y con lo que voy a sentirme a gusto”. Llegados a este punto,
sabemos que todos los restaurantes ofrecen varias posibilidades y, dentro de
ellas, siempre suele haber alguna opción más saludable: carnes o pescados a la
plancha, verduras, sopas, cremas y ensaladas. El menú diario, aunque sea fuera
de casa, tiene que ser equilibrado y con un poco de buena disposición y
sacrificio, puede conseguirse.
Este mismo planteamiento es el que ha de utilizarse de cara la ingesta de
vino durante la comida u otras bebidas alcohólicas (tan altamente calóricas).
Especialmente en las comidas de trabajo, la copa de agua y la de vino pueden
convivir. Tú decides que consumo le darás a cada una de ellas, teniendo
presente tu objetivo.
Y así, con cada uno de los elementos presentes en el “hábito” de cada
uno; pan, postres, refrescos, aperitivos…
Comer sano no tiene por qué ser aburrido
Muchas veces pensamos que esas opciones de alimentación más sana son
aburridas o insípidas. Nuestro consejo es que reeduquemos el acto de comer,
prestando atención a todos los sentidos involucrados: los colores, el olor, la
textura en la boca, el sabor al masticar y al tragar. Siendo conscientes de que
podemos disfrutar de cada uno de estos sentidos, quizá descubramos alimentos
que no habíamos probado o empiecen a gustarnos otros que teníamos olvidados. Y
por supuesto, todo ello hay que hacerlo con calma: disfrutando del momento y
dejando de lado por un momento el estrés, para que nuestra nutrición sea un
acto placentero pero racional. Así pues, la mejor dieta será mejorar nuestros
hábitos de alimentación.